lunes, 15 de abril de 2013

11 estrategias para prevenir el deterioro cerebral, sobre todo si tienes más de 40


Puede que escenas como estas le resulten familiares: “Fue a su cuarto y no recuerda qué quería hacer allí”; “lleva un buen rato intentando recordar dónde puso las llaves”; “no le viene a la cabeza un nombre”…
Si cada vez con más frecuencia vive situaciones de este tipo, tal vez sea porque esté llevando un ritmo de vida demasiado acelerado o tal vez sea víctima de un estrés excesivo. Pero si tiene más de 45 años es probable que sus despistes tengan otra causa. Un reciente estudio realizado por el Centro de Salud Pública de Francia y la Universidad de Londres acaba de demostrar que el deterioro cerebral comienza mucho antes de lo que se pensaba: a los 45 años. Por tanto, si ya ha pasado de esa edad debe saber que aunque se sienta joven, su cerebro ya ha comenzado a envejecer y poco a poco podría empezar a mostrar signos de deterioro cognitivo leve que a la larga, podría desembocar incluso en algún tipo de demencia.
Estos resultados son relevantes porque hasta hace poco sólo se estudiaba a mayores de 60 años. Pero en esta ocasión se siguió durante 10 años a más de 7.000 personas entre 45 y 70 años. Así se ha podido demostrar que desde mitad de la cuarentena el cerebro inicia un proceso de deterioro que afecta a capacidades como la memoria,comprensión, la escritura o razonamiento. En este estudio, los menores de 50 años empeoraron un 3,6% esta capacidad. Los que tenían 65 y 70 años empeoraron hasta un 9,6%.Hay que potenciar los hábitos que favorezcan no sólo el bienestar del organismo sino también del cerebro
Poco a poco empezamos a conocer cómo evolucionan las funciones cognitivas con la edad. Esta investigación demuestra que el deterioro aumenta con los años y que este proceso se inicia mucho antes de lo que se pensaba. Estos resultados son esenciales para la prevención ya que sugieren que laspruebas para detectar deterioro cognitivo debieran hacerse desde los 45 años. Además, constatan la importancia de potenciar ya desde esa edad hábitos que favorezcan no sólo el bienestar del organismo sino también el del cerebro. Pero, ¿cómo hacerlo?
Cómo prevenir el deterioro cognitivo
Cada vez vivimos más, pero nuestro cerebro no tenía previsto una vida tan larga. Hoy aún desconocemos cómo evitar la demencia. Pero sabemos algo crucial: es posible retrasar el deterioro y los síntomas de la enfermedad; pero hay que trabajar en ello incluso cuando aún faltan décadas para que el deterioro nos condicione la vida. Tal vez le interese cómo hacerlo. A continuación, exponemos algunas de las recomendaciones más avaladas por la investigación.
Trate de mantener el cerebro activo. La investigación lo ha dejado claro. Para evitar el deterioro cognitivo lo mejor que podemos hacer es no quedarnos sentados. Es conveniente tratar de salir y movernos; es fundamental enfrentarse a novedades y retos; intentar aprender cosas nuevas: idiomas, bricolaje… Está ampliamente demostrado que este tipo de actividades favorece la creación de nuevas conexiones neuronales y las mantiene activas. Así que:
1. Evite la rutina y hacer siempre lo mismo.  Aunque esté cansado para pensar, evite repetir las mismas formas de pasar el tiempo libre. Cambie; esfuércese por ser imaginativo. Sugiera actividades novedosas. Así evitará que el exceso de trabajo le convierta en un aburrido que solo busque descansar el fin de semana. Sus amigos se lo agradecerán; también su cerebro.
2. Aunque esté muy cansado evite actividades pasivas, principalmente ver la tele. Algunos estudios sugieren que “la tele mata lentamente al cerebro; sobre todo, porque es un ocio fácil y conduce a la pasividad mental. No es lo mejor para las neuronas. Su uso debe ser moderado y controlado.
3. Relaciónese con amigos. Hay evidencias sobradas sobre que las relaciones sociales estimulan enormemente la actividad cerebral. Así que aunque esté cansado tras el trabajo, esfuércese por quedar con amigos y no rechace planes; esfuércese por hablar. No piense en si le apetece; solo en que ya tiene edad de cuidar su cerebro. Esto le ayudará.   
4. Nunca deje de leer. Muchísimos estudios, como los realizados por Esteve y Gil Collado han demostrado que el hábito lector es un importante factor protector de deterioro cognitivo. Lea todo lo que pueda, aunque la casa, los niños y el trabajo no le dejen tiempo. Trate de sacar un rato. La lectura se ha demostrado clave en el mantenimiento de las funciones cognitivas.
5. Haga pasatiempos y a los juegos de estrategia. No importa su edad. Aunque lea prensa digital y ya no haga el sudoku del periódico, juegue en el móvil, pero recuerde: cambie los juegos.
6. Juegue a videojuegosChie-Ming y D. Paterson de la Universidad de Singapur comprobaron que son de gran ayuda para desarrollar funciones cognitivas. Juegue con sus hijos y nietos; además de para su cerebro pueden mejorar su vida social.
7. Trate de huir del estrés y la ansiedad prolongada: Vivir situaciones de estrés es algo usual a los 40 o los 50. Es un periodo marcado por la intensidad laboral, familiar, la falta de tiempo,… pero hemos de cuidarnos. R.S Wilson del Rush University Medical Center de Chicago, y otros muchos, han demostrado que la ansiedad continuada altera el funcionamiento cognitivo y acelera el riesgo de demencia. Así que debemos cuidar ese aspecto. ¿Cómo hacerlo? Estudios con ancianos mostraron mejor funcionamiento cognitivo en aquellos con más habilidades para gestionar estrés o en quienes practicaban regularmente meditación, relajación o yoga.
8. Cuide sus hábitos de consumo: evite drogas, alcohol y tabaco. Varios estudios concluyen que afectan al adecuado funcionamiento cognitivo e influye en el deterioro cognitivo.
9. Esfuércese también por seguir una alimentación equilibrada. Son beneficiosos los nutrientes básicos como los del aceite de oliva y otros alimentos ricos en grasas vegetales, las vitaminas, sales minerales y antioxidantes. Son buenas las anchoas, uvas, pasas y frutos secos.
¿Y qué pasa con el té verde y el café?: Una investigación del Centro Nacional de Japón para la prevención del daño cerebral y vascular sugería que tomar regularmente té y café reduce un 20%- 30% el riesgo de hemorragia cerebral. Sin embargo un estudio publicado en la revista Neurology acaba de poner esto en duda. Se debe seguir investigando.La lectura se ha demostrado clave para el mantenimiento de las funciones cognitivas
10. Las artes estimulan el cerebro: Otro estudio reciente del Instituto Nacional sobre Envejecimiento de EE.UU. demuestra que el baile estimula la actividad cerebral y evita el deterioro. Además fomenta la creatividad, igual que la pintura. La práctica artística está demostrando muchos beneficios tanto en prevención como en la intervención.
11. ¿Y qué pasa con el ejercicio físico y las actividades manuales? Estudios como el de la Universidad de Uppsala de Suecia han demostrado que la actividad física mejora la atención, memoria, fluidez verbal, el estado cognitivo global y la velocidad de procesamiento.  Además ayuda a mantener la sustancia blanca y gris, sobre todo del lóbulo parietal, en un área muy afectada en el alzhéimer: el precuneus. Según parece, el ejercicio físico es muy recomendable, tanto en adultos con demencia como en personas sanas. Así que potencie el ejercicio. Es muy necesario en nuestra estresada vida.
Son muchos los argumentos que avalan la importancia de mantener el cerebro activo. En estos días han diagnosticado Alzheimer a un compañero que se había jubilado hace poco. Alguien me dijo: “No sé tú, pero yo no quiero que mi vida transcurra mientras planeo como disfrutarla”. Situaciones como las de mi compañero no son infrecuentes. Así que por si acaso, cuide su mente, aunque se sienta joven. Y sobre todo, no aplace a oportunidad de disfrutar; porque puede que cuando decida hacerlo,para su cerebro sea demasiado tarde. 

sábado, 6 de abril de 2013

La buena escuela no asfixia la creatividad


Todos tenemos una faceta imaginativa que despierta en la infancia y va apagándose con los años

Algunos expertos creen que las reglas escolares castran, otros subrayan sus beneficios sociales y cognitivos


Tendemos a ver la creatividad como algo chic y elitista, solo al alcance de unos pocos privilegiados. Así lo interpretó en 1999 el psicólogo socialHoward Gardner en Inteligencia reestructurada: múltiples inteligencias para el siglo XXI. Sin embargo, con los años se va imponiendo la visión democrática de Ken Robinson, convertido en todo un gurú para un séquito de pedagogos. En opinión de este educador y conferenciante de masas, “todo el mundo es capaz de tener éxito en algún área si se dan las condiciones precisas y se ha adquirido un conocimiento relevante y unas habilidades”. Hasta ahí todos satisfechos. El problema llega ahora. Según este británico, la escuela mata esta creatividad que no tiene por qué ser artística, como solemos imaginar, sino científica o social.
Según Robinson, al profesor solo le interesa que se conteste lo que está en los contenidos del temario, lo que provoca la frustración de aquellos niños que son más arriesgados y a los que les gusta improvisar. Eso provoca que cada vez se atrevan menos a pensar de manera diferente por miedo a equivocarse. Tienen un comportamiento más rígido y convergente. Todo ello, en opinión del pedagogo, tiene su origen en una escuela anacrónica concebida durante la revolución industrial pensando en la producción en cadena. Un esquema que casa mal con una sociedad basada cada vez más en los servicios y el conocimiento.
El filósofo José Antonio Marina en el blog de su proyecto Observatorio de la Innovación Educativa se muestra disconforme: “Este tema no se puede despachar a la ligera. No se puede desprestigiar la respuesta correcta, como hace Robinson. No hay una solución creativa a la tabla de multiplicar, ni se puede mezclar Napoleón con Harry Potter en un relato histórico. Tampoco se puede ensalzar tanto el pensamiento divergente que se anule el pensamiento convergente”.
El tiempo es fundamental para que las ideas fluyan", dice una profesora
“La escuela fagocita la creatividad si tiene un punto de vista tradicional y se aplica la metodología de siempre. Pero sí que hay profesores que saben desarrollarla”, opina Beatriz Valderrama, autora de Creatividad inteligente: guía del emprendedor(Pearson, 2012). “Es bueno ir a la escuela infantil. Tiene grandes beneficios cognitivos y sociales. Estar con otros niños les despierta la inteligencia emocional. Conocen otros mundos, aprenden a compartir y desarrollan capacidades motrices”. Algunos informes muestran que la escolarización temprana mejora el rendimiento académico, pero los principales factores determinantes del éxito escolar siguen siendo el origen social y el nivel formativo de los padres.
Niños del colegio Aldebarán de Tres Cantos (Madrid). / GORKA LEJARCEGI
La Enciclopedia de malos alumnos y rebeldes que llegaron a genios, de Jean-Bernard Pouy, Serge Bloch y Anne Blanchard, pasma con un listado de personalidades que, curiosamente, solo incluye un nombre femenino, Agatha Christie, la reina de la novela negra. El físico Stephen Hawking no aprendió a leer hasta los ocho años; Evariste Galois, padre del álgebra moderna, no pasó dos veces la prueba de acceso a la Escuela Politécnica de París; de John Gurdon, reciente premio Nobel de Medicina, la elitista escuela Eton escribió “no tiene posibilidad de estudiar una especialidad. Sería una perdida de tiempo para él y para los que deberían enseñarle”; Thomas Edison, inventor de la bombilla eléctrica que obtuvo más de 1.000 patentes, estudió en casa con su madre porque fue expulsado del colegio... La lista es interminable: pintores (Dalí, Picasso, Cezanne, Leonardo), escritores (Dumas, Balzac), músicos (Verdi, Debussy) o mandatarios (Napoleón, Churchill). Y no faltan genios contemporáneos —demostrando que al menos en las últimas décadas el sistema ha fallado— como Larry Ellison, Bill Gates y Steve Jobs.
La creatividad sirve para solventar conflictos, innovar,  relacionarse mejor
El niño convive de forma progresiva con el mundo desde que empieza a comer y dormir, y estas primeras etapas tempranas son especialmente arriesgadas, pioneras y prometedoras. Es lo que el psicoanalista Sigmund Freud llamaba “inteligencia radiante”. Mientras que Goethe, en la misma línea, aseguró en su obra Poesía y verdad: “Si los niños continuaran creciendo con la misma fuerza, contaríamos con cientos de genios”.
Las maestras de infantil Arantza de las Heras y Rosa Fernández se dieron cuenta en cuanto empezaron a ejercer de que “perdían” algunos niños cuando se les obligaba a sentarse a hacer fichas y seguir un libro con tres años. Así que en las aulas del colegio público Aldebarán en Tres Cantos (Madrid) los alumnos de cinco años desarrollan su creatividad cada uno a su ritmo. Cada mañana se reúnen en asamblea y deciden qué quieren hacer, y las maestras encauzan sus deseos. “No se trata de decir: haz lo que quieras. Le planteas preguntas y luego él opta por lo que quiere hacer”. Sin olvidar que a través del conocimiento del sistema solar se puede introducir lógica matemática o lectoescritura.
Montse Julià, directora del centro Montessori-Palau (Girona), cree a pies juntillas la teoría de Robinson. “El niño no puede estar sometido a una rutina de asignaturas en un colegio en el que solo se le enseña a obedecer unas órdenes”. Por eso en las enseñanzas infantil y primaria de su colegio cada uno va por libre —“el tiempo es fundamental para que las ideas fluyan”— y se juntan en el mismo aula niños de tres a cinco años y de seis a ocho. “Así juegan tres papeles. El de pequeño, que tiene como referente al mayor; el de mediano, y el grande, que consolida lo aprendido”.
El maestro del método Montessori planifica algo nuevo cada dos días, y cada cual decide si va a hacer sumas, leer o aprender ortografía. “Solo hay un horario para el comedor y para clases especiales: educación física, violín..., cuenta Julià. “Es muy positivo. Los fundadores de Google cuentan en un vídeo que si han sido innovadores porque con Montessori tuvieron flexibilidad en el aula, espacio para pensar”.
Desarrollar su inteligencia emocional es tan importante como su faceta creativa
Pensar con los dos lados del cerebro. El lado derecho resuelve los problemas algorítmicos, que son aquellos con una solución fija (una resta, por ejemplo) porque se solucionan aplicando una regla. Y el izquierdo, se preocupa de los problemas heurísticos, cuya respuesta hay que inventarla porque no hay a qué agarrarse. En este lado se concentra nuestra creatividad, fantasía o expresión de las emociones (ver gráfico).
Asesine o no la escuela, lo que está claro es que el papel que juegue el maestro es de vital importancia. Caroline Sharp en su artículoDesarrollando la creatividad infantil: ¿qué podemos aprender de la investigación? sostiene que “tolerar la ambigüedad, plantear preguntas con distintas respuestas, animar a la experimentación y a la persistencia y felicitar al niño ante una contestación inesperada”. Todo eso sin perder de vista que el alumno tiene además que “aprender a juzgar cuándo es apropiado divergir y cuando debe mostrarse de acuerdo”.
Son las diez de la mañana y los alumnos del Aldebarán eligen el color de su cartulina. En ella pegan su retrato preferido y decoran la hoja a su gusto. De casa han traído botones, trozos de tela, poliespan, pegatinas... y el resultado es asombroso. Paula titula Sorpresa y solapa su foto con su retrato dibujado; Darío cambia la O de su nombre por un botón; Alicia, que ha optado por un cartón mucho más grande, homenajea a su gata Amaya con una delicadeza que muchos quisieran... De fondo suena Nena da Conte, la música favorita del alumno de la semana. Bailan un poco y siguen con su tarea, salvo uno de los niños que no quiere hacer nada y la profesora le permite que se recueste en el suelo. Ellas opinan que es fundamental la implicación de las familias. Cada viernes —son dos clases de 14 niños— los padres de un alumno comparten con el resto alguna afición de su hijo. Por ejemplo, pintan galletas con ellos.
Se necesita gente creativa para potenciar el desarrollo social y económico del país
La pregunta que se plantean los expertos es: ¿cuándo los niños empiezan a perder el asombro y las ganas de aprender que les hace creativos? Coinciden en que esto sucede hacia los seis años. Lo que no parece tener respuesta clara es si esto ocurre por mera madurez o por las convenciones sociales impuestas en el aula.
Desarrollar su inteligencia emocional es tan importante como su faceta creativa. Por eso en Tres Cantos tienen colgados en la puerta carteles de cinco estados de ánimo. Cada mañana expresan sus emociones, que cambian a lo largo de la jornada, colocando su nombre debajo de un estado. No falla, después del recreo varios muestran su enfado.
Es indiscutible que la infancia es la mejor edad para aprender a aprender y para sentar las bases de la cooperación y la resolución de problemas, pero hay quien ha empezado a poner en duda que sea la etapa de la vida más creativa. Mark Brackett, director del Centro de Inteligencia Emocional de la Universidad de Yale, lo planteaba hace unos días: “Hay también informes que dicen que la creatividad crece cuando eres adulto porque te conoces mejor a ti mismo, a tus emociones”.
Balzac decía: no existe gran talento sin gran voluntad
El Centro de Inteligencia Emocional nace ahora de la colaboración de la prestigiosa universidad y la Fundación Botín, que abrirán en Santander un centro de arte que aspira a ser referencia mundial. Juntos estudiarán cómo canalizar la creatividad a través de las artes, convencidos de la necesidad de contar con una ciudadanía creativa no solo por su bienestar individual, sino para potenciar el desarrollo social y económico del país. Aprovechar ideas que surgen como respuesta a un sentimiento artístico. “Aunque sean negativas. Como la célebre frase de Woody Allen saliendo de la ópera: ‘Cuando escucho a Wagner más de media hora me entran ganas de invadir Polonia”, ironiza Brackett.
“Yo siempre he tenido clara la importancia de la creatividad, pero mucha gente no. Quizá desde que llegó la crisis y se empezó a hablar de emprendimiento la cosa cambió y hay más interés por la capacidad de crear”, argumenta Íñigo Sáenz de Miera, director general de la Fundación Botín, que pone en marcha cada curso talleres creativos en 80 colegios.
“La creatividad es una forma de mirar y resolver los problemas de la vida. Hay que cambiar la actitud. Sirve para todo en la vida: para solventar conflictos, innovar, relacionarse mejor”, anima Valderrama que trabaja esta faceta en un máster de Educación Secundaria para futuros maestros. Ella observa cómo estos estudiantes desconfían de tener capacidades creativas y trata de estimularlos para que venzan esa barrera. “La creatividad es no es un talento innato. Hay que exponerse a estímulos creativos que no sean de las áreas habituales —películas y libros de otros géneros—, pararse a pensar, cuestionarse las cosas. Balzac decía: no existe gran talento sin gran voluntad. Y tenía razón. Parece magia, que un día a un inventor se le enciende la bombilla cuando detrás hay muchas horas de trabajo. Se necesita compromiso y pasión”.
Hay otros factores que parecen menores sin serlo. Como el tamaño y la disposición de la clase, el patio o jardín, la calidad del equipamiento y los materiales o el acceso a otros ambientes. “Es bueno que las aulas sean grandes para que el niño de un vistazo vea todos los materiales con los que puede aprender sin tener que recordar. Y los niños no están todo el día sentados. A veces se sientan en el suelo y hay que respetar su espacio”, sostiene Julià.
Creatividad pero con los pies en el suelo. El doctor Frank Emanuel Weinert, que trabaja con niños superdotados, lo describe así: “Kant decía que no se puede llegar a viejo sin haber creado diferentes hábitos a modo de esqueleto. No puede ser que cada día haya que encontrar razones para lavarse los dientes. Eso no lo aguanta la naturaleza humana”.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Donde viven los monstruos

Sucede por todas partes, pero siempre durante los días más cortos del año. Entre noviembre y febrero, pueblos de toda Europa se unen al unísono en celebraciones ancestrales que se reproducen por todos los rincones del continente. En ellas, cientos de comunidades rurales conservan la costumbre de disfrazarse de bestias diabólicas y animales indomables, a través de espectaculares atuendos confeccionados con pieles de oso, cuernos de cabra y ramas de la vegetación más frondosa.
Hace unos años, Charles Fréger descubrió uno de estos ritos paganos en la región austriaca de Salzburgo. Antes de las fiestas navideñas, los adolescentes suelen desfilar por las calles disfrazados de Krampus, ogros hirsutos y cornudos que atemorizan a los niños que se han portado mal durante el resto del año. El fenómeno le fascinó tanto que pasó dos años investigando si existían fiestas similares en el resto de Europa. “Terminé visitando 19 países durante dos inviernos sucesivos, para descubrir decenas de fiestas paganas que, bajo un aspecto meramente folclórico, esconden cuestiones fundamentales sobre nuestra cultura y nuestros miedos”, afirma Fréger, autor de una espectacular serie titulada Wilder Mann.
Visitó pueblos de Burgos, Cantabria y Navarra para fotografiar sus carnavales
De Francia a Bulgaria y de Italia hasta Finlandia, Fréger fotografió decenas de comunidades rurales que siguen celebrando estos ritos originados en el neolítico, pensados para exorcizar demonios interiores, despertar una animalidad reprimida sin tener que lamentar las consecuencias o invocar a la naturaleza en nombre de la fertilidad de la tierra. El fotógrafo francés expone el resultado de su investigación hasta el 26 de mayo en el MAC/VAL de París, centro de arte situado en la periferia sur de la capital francesa, además de protagonizar otra exposición en el Fotomuseum de Amberes hasta el verano y de preparar su desembarco en dos galerías de Nueva York de cara a abril.
Los ritos donde los hombres se convierten en monstruos existen en todas las civilizaciones del planeta, pero Fréger prefirió ceñirse al continente europeo. “Que en África existen tradiciones de este tipo ya es suficientemente conocido. Me interesaba más ir al encuentro del lado tribal de Europa”, dice el fotógrafo. Su trabajo también le condujo hasta España, donde visitó los carnavales de tradición rural en localidades como Mecerreyes (Burgos), Silió (Cantabria) y Alsasúa (Navarra). “Castilla fue el único lugar del continente donde vi que se utilizara sangre animal para decorar los disfraces”, explica. “Además, esas tradiciones fueron un símbolo identitario durante el franquismo, cuando estas fiestas fueron censuradas”.
Antes de dedicarse a cazar monstruos por Europa, Fréger trabajó en otras series sobre personajes inscritos en la pertenencia a un grupo y caracterizados por llevar uniforme, de majorettes a luchadores de sumo, pasando por obreros metalúrgicos, escuelas de equitación e integrantes de las guardias reales de medio planeta. Se ha comparado su método con el sistematismo del matrimonio Becher, aunque cambiando los decadentes equipamientos industriales por un retrato de las peculiaridades de la especie humana, que suele retratar con ojo de antropólogo. “Ni lo soy ni pretendo serlo. Pero me interesa lo humano y el concepto de comunidad. En el fondo, estos rituales se han convertido en celebraciones de la vida en grupo”, dice Fréger.
En la bestial animalidad de sus monstruos se logra distinguir alguno de los fundamentos de nuestra cultura, como sostiene el escritor irlandés Robert McLiam Wilson en el prólogo del libro que recoge la serie fotográfica de Fréger, publicado alrededor del mundo pero todavía inédito en España. Dice lo siguiente: “Tenemos que definir quiénes somos definiendo, ante todo, quiénes no somos. Somos hombres sabios porque no somos hombres salvajes. Nos sentimos integrados en el grupo gracias a quien ha quedado excluido”. Y es ahí, en la oscuridad dibujada por la fantasía secular, donde siguen viviendo estos monstruos.

martes, 19 de marzo de 2013

La vida bulle en la sima del mundo

How deep is the ocean?, preguntaba la canción del gran Irving Berlin tal vez sin esperar respuesta. ¿Cuán profundo es el océano? Depende de donde mires. El promedio son 3.700 metros, y hay cotas mucho más profundas como las zonas abisales que alcanzan los 6.000 metros, donde apenas llega la luz del sol y los peces son ciegos y horribles.
Pero nada hay más profundo que el abismo Challenger, una sima que daría vértigo de estar en tierra firme, situada en la fosa oceánica de las Marianas a medio camino entre Australia y Japón, y que ostenta la marca mundial con 11 kilómetros de profundidad. Esa es seguramente la respuesta que esperaba Berlin. Y ni siquiera allí podría el deprimido compositor haber escapado de la ebullición de la vida, según acaban de revelar las últimas investigaciones sobre esos bajísimos fondos.
El geólogo Ronnie Glud y sus colegas de la Universidad del Sur de Dinamarca, el Instituto Marino Escocés, el Centro de Investigación Climática de Groenlandia, el Instituto Max Planck de Microbiología Marina y la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre han medido por primera vez la actividad biológica del abismo Challenger, y han descubierto un hecho inesperado. Tal y como muestran en Nature Geoscience, la vida microbiana exhibe allí el doble de dinamismo que 5.000 metros más arriba. Algo bulle en la sima del mundo.
La vida en una columna de océano —desde la superficie hasta el fondo— depende casi por entero de los microorganismos que flotan en su superficie (el plancton). Las bacterias y algas microscópicas que viven allí son las que más eficazmente pueden alimentarse de la luz solar, y esa energía es la que, en último término, acaba nutriendo a todos los de más abajo, empezando por los peces y crustáceos que directamente se los comen.
Los excrementos resultantes emprenden una odisea descendente en la que cada paso de digestión microbiana va alimentando al microbio de más abajo, como en la fábula del sabio que comía hierba. Lo que llega al fondo del mar después de todo ese expolio es poco más que nada, y así parecían confirmarlo los resultados obtenidos hasta ahora. Pero apenas había datos sobre las simas del mundo, y en particular sobre el abismo Challenger.
Glud y sus colegas han utilizado un innovador batiscafo, o instrumento científico sumergible (lander) diseñado para resistir las altas presiones que reinan a 11 kilómetros de profundidad. El aparato va equipado con unos microsensores que han medido el consumo de oxígeno en el fondo marino.
Esta es una medida esencial del metabolismo microbiano, y por tanto ofrece una medida fiable del grado de actividad biológica en ese entorno. Como control, han medido lo mismo 5.000 metros más arriba (es decir, a solo 6.000 metros de profundidad). El resultado, por completo inesperado, fue que la actividad biológica en el abismo Challenger duplicaba la del control, pese a que este estaba cinco kilómetros más arriba. Parece violar el principio de la odisea descendente: que cuanto más abajo más degradada está la energía original que obtuvo de la luz solar el plancton de la superficie.
Como todo descubrimiento, el de Glud plantea más preguntas que respuestas. ¿Por qué rayos tiene que haber más actividad biológica en el fondo del mundo que a profundidades meramente abisales? Los autores conjeturan que la fosa de las Marianas, a la que pertenece el abismo Challenger, actúa como una “trampa natural de sedimentos”.
Eric Epping, del Instituto Real Holandés de Investigación Marina, no ha podido evitar meterle el dedo en el ojo al director de cine James Cameron. “La ventana de su submarino debió haberse empañado por la excitación cuando Cameron dijo en su documental que la fosa de las Marianas era un lugar estéril similar a un desierto”. Tiene mala uva, pero lo dice en Nature Geoscience

sábado, 16 de marzo de 2013

“Los lobbies prohibicionistas exageran los riesgos de las drogas”

Jeffrey Miron, de 56 años, se considera un liberal acérrimo. Ha estudiado los efectos de la criminalización de las drogas durante 15 años, piensa que estos se han exagerado siempre y que todos los tipos de drogas deberían legalizarse. Ha sido presidente del departamento de economía de la Universidad de Boston desde 1992 hasta 1998. Actualmente da clases en el departamento de economía de la Universidad de Harvard.

Pregunta. ¿Por qué deberían ser legales la heroína, la cocaína y la marihuana?
Respuesta. La prohibición de las drogas es la peor solución para prevenir su consumo. En primer lugar, trae consigo un mercado negro corrupto y que cuesta vidas humanas. En segundo lugar, impone limitaciones a personas que no consumirían drogas. En tercer lugar, prohibir las drogas es caro.
P. ¿Cómo de caro?
Miron: Si legalizase las drogas, Estados Unidos podría ahorrar entre 85.000 ya 90.000 millones de dólares al año. En torno a la mitad de eso se gasta en las actuales políticas antidrogas y la mitad de eso se pierde en impuestos con los que el Estado podría gravar drogas legales.
P. En el lado de la balanza, hay muchas personas que se volverían adictas a las drogas.
R. Supongamos que el consumo de drogas aumentase como consecuencia de la legalización. ¿Sería malo? Si aplicamos las normas de la economía, eso es (al menos en parte) algo bueno. Cualquier política que me impida hacer lo que quiero empaña mi felicidad.
P. Las drogas conducen a la adicción. Empañan la felicidad de las personas.
R. La adicción no es el problema. Muchas personas son adictas a la cafeína y a nadie le preocupa. Muchas personas son adictas a los deportes, la cerveza o la comida. Al Estado tampoco le molesta eso.
P. ¿El Estado debería tratar los deportes y la cocaína de la misma forma?
R. Los efectos de la cocaína se describen de un modo tremendamente exagerado. Hay banqueros de Wall Street que esnifan cocaína; tienen ingresos altos, acceso a un buen sistema sanitario, están casados y tienen una situación vital estable. Muchos de ellos dejan de tomar cocaína posteriormente. Me da la impresión de que estas personas disfrutan consumiéndola. Luego están las personas que fuman crack y llevan vidas que son muy diferentes de las de los agentes de Bolsa; son personas con pocos ingresos, sin trabajo y con mala salud. Muchas de estas personas tienen un final lamentable. Pero la cocaína no es la culpable de eso. La culpa es de las pésimas vidas que llevan esas personas.
P. ¿Intenta decir que el crack no es nocivo?
R. ¿Es posible consumir crack durante mucho tiempo y luego dejarlo? Desde luego, y hay datos que lo respaldan. Los lobbies prohibicionistas exageran considerablemente para lograr sus objetivos. Las drogas son mucho menos peligrosas de lo que la gente piensa. No está claro que consumir marihuana o cocaína tenga efectos negativos importantes si el producto es asequible, si no tenemos que arriesgar la vida para conseguirlo y si el producto no ha sido diluido en secreto con matarratas.
P. ¿Pretende afirmar que no es peligroso inyectarse heroína?
R. La inyección está tan extendida porque, con la prohibición, la heroína es cara y la inyección hace que quienes la usan se coloquen por menos dinero. Si las drogas fuesen mucho menos caras, la mayoría de las personas probablemente fumarían heroína en vez de inyectársela.
P. Una vez más: ¿piensa que sería positivo que la legalización condujese a un aumento del consumo de drogas?
R. Si creen ustedes en todo eso en lo que los estadounidenses afirman creer – libertad, individualidad, responsabilidad personal —, tienen que legalizar las drogas. La máxima debería ser que a cada cual se le permita hacer lo que quiera mientras no perjudique a nadie más. Se da por supuesto que uno hace daño a alguien cuando consume drogas, pero los datos científicos no respaldan esta hipótesis.
P. La cocaína hace que la gente se vuelva agresiva.
R. Las pruebas científicas de eso son muy débiles. La mayoría de las pruebas que indican una relación entre la violencia y las drogas se refieren al alcohol. ¿Significa eso que debería prohibirse el alcohol? De hecho, la legalización de todas las drogas reduciría drásticamente la cantidad de violencia que hay en Estados Unidos.
P. ¿Cómo?
R. La prohibición conduce a la violencia. Al hacer que el mercado negro sea inevitable, se genera violencia porque los conflictos entre las partes implicadas en el tráfico de drogas no pueden resolverse por medios legales dentro del sistema judicial. Se ven obligadas a vivir en un mundo de penumbra en el que tienen que matarse unas a otras en vez de contratar a abogados y llevar los problemas a los tribunales.
P. ¿Entonces el Estado debería permitir que los cárteles siguieran adelante con lo suyo sin más?
R. Hay estudios que demuestran que el nivel de violencia ser reduce cuando el Estado deja de intervenir en el tráfico de drogas, debido a que se producen menos disputas entre los narcotraficantes. Las últimas pruebas provenientes de México lo confirman. Por supuesto, la violencia relacionada con las drogas hace mucho que existe. Pero no hubo un aumento repentino y una escalada de la violencia hasta que el presidente, Felipe Calderón, declaró la gran guerra contra las drogas en 2006. Hemos calculado que la tasa de asesinatos en Estados Unidos podría disminuir cerca de un 25 % si las drogas fuesen legales.
P. ¿De qué modo variarían los precios de las drogas como consecuencia de la legalización?
R. Los precios de la marihuana apenas variarían. Si comparamos los precios del mercado negro con los precios de aquellos lugares en los que la marihuana es prácticamente legal hoy, por ejemplo Holanda, son muy similares. Los precios que se pagan por la cocaína podrían bajar considerablemente.
P. Entonces todo el país esnifaría cocaína.
R. El consumo de las drogas más inocuas probablemente aumentaría. Y habría un número mayor de personas que ocasionalmente consumirían alguna droga. Pero cuando el whisky de malta sin mezclar volvió a ser legal después de que terminase la prohibición del alcohol en Estados Unidos, el país entero no se volvió adicto al whisky.
P. Como democracia, ¿no tenemos la obligación de proteger a las personas de sí mismas?
R. Creo que las personas que se hacen daño a sí mismas con las drogas lo seguirán haciendo, independientemente de que sean legales o no.
P. ¿No tenemos una obligación moral?
R. Si un amigo suyo hace alguna estupidez, ¿cree que el hecho de intervenir mejoraría o empeoraría la situación? Puede que meter a su amigo en la cárcel y obligarle a someterse a terapia no sea la mejor solución. Quizás sea mejor hablarle de manera tranquila y serena.
P. ¿Hablar es la solución para el problema de las drogas?
R. Desde luego, la prohibición no es la solución.
P. ¿Por qué están prohibidas las drogas entonces?
R. Las personas ingenuas creen que si algo es ilegal, la gente ya no lo hará. Está claro que eso no es cierto. Otros piensan que si lo ilegalizamos, el precio subirá y habrá menos personas que consuman la droga. Pero para algunos el precio no es un factor.
P. ¿Cómo sería un mundo en el que las drogas fuesen legales?
R. Como Portugal. Allí, hace varios años que el consumo es legal y apenas ha habido variaciones en la magnitud del uso de drogas. La legalización no haría que aumentara en gran medida la tasa de consumo. Y si la gente empezase a fumar marihuana, tampoco pasaría nada. Es asunto suyo.
P. ¿En serio quiere que las drogas se vendan en los supermercados?
R. Sí.
P. ¿La prescripción de drogas sería una posibilidad?
R. Una ley de prescripción muy laxa como la de California no hace ningún daño, porque cualquiera consigue una receta. Pero siendo así, ¿qué ventaja tiene? Si existe una ley de prescripción muy estricta, volverá a surgir un mercado negro.
P. ¿Qué pasaría con el mercado negro si se legalizasen las drogas?
R. Uno tendría elección. Podría comprar la cocaína en un supermercado o comprársela a un misterioso traficante mexicano en una esquina que podría matarle. Eso terminaría con el mercado negro.
P. ¿Qué pasaría con los cárteles de la droga?
R. Si las drogas se legalizasen, muchos de los cárteles de México intentarían aprovechar su experiencia creando una empresa legal de inmediato. Querrían ser los primeros y tendrían buenos productos y una buena red de distribución. Sigue sin estar nada claro que los cárteles de la droga quieran la legalización. El Chapo Guzmán, el jefe de cártel más poderoso del mundo, tiene una ventaja innata porque es un criminal muy experimentado; por eso es tan rico. Si ya no hubiese un mercado negro de drogas, Guzmán perdería su ventaja.
P. ¿Deberían gravarse las drogas?
R. Un impuesto elevado es una mala idea porque haría aumentar los incentivos para volver a crear un mercado negro.
P. ¿Por qué nadie está poniendo en práctica sus propuestas?
R. Muchos miles de personas que ocupan cargos públicos se quedarían sin trabajo como consecuencia de la legalización. Los centros de rehabilitación perderían muchos clientes porque muchas de las personas que acuden a ellos lo hacen obligadas por el sistema judicial. Las personas que construyen cárceles también tienen interés en que haya un gran número de presos. Además de eso, a la Iglesia no le gustan las drogas y en Estados Unidos la Iglesia es poderosa.
P. ¿Usted consume drogas?
R. No. Fumé algo de hierba cuando era estudiante, pero eso fue todo. Pero si mañana se legalizasen las drogas, saldría y las probaría todas. Dudo que las consumiese más de una vez; pero después de todo lo que he investigado sobre este asunto, siento curiosidad

jueves, 14 de marzo de 2013

99 FORMAS DE CONTAR LO MISMO

¿Desde cuántos puntos de vista se puede contar una historia? Como mínimo, 99. Matt Madden (Nueva York, 1968), dibujante, traductor y profesor de cómics, fue capaz de urdir 99 perspectivas distintas para abordar una anodina trama. Un hombre se levanta de su ordenador, camina hacia el comedor mientras responde a una cuestión trivial formulada por su pareja desde la planta superior, abre la puerta de su frigorífico y se pregunta: “¿Qué diablos venía a buscar aquí?”.
Ya ven, una nimiedad. Nada trascendental. La historia es lo de menos. Lo impactante es descubrir que puede ser contada desde ángulos y estilos infinitos. Más, muchos más de los que Madden incluyó. “No quiero que la gente tome el libro como si la totalidad fuesen los 99 ejemplos. Podría haber otros 99 más, pero me pareció un buen número para acabar porque muestra toda la potencialidad que hay. Si hubiera dibujado cien habría dado la impresión de punto final mientras que 99 da la impresión de que falta algo”, explica en un café madrileño.
99 ejercicios de estilo, editado en 2007 por Sins Entido y ahora reimpreso (la clásica obra de vida pausada y larga: ahora saldrá en Brasil tras ser traducida al portugués), es un homenaje a Raymond Queneau, autor de un manual obligatorio en los talleres de escritura creativa, Ejercicios de estilo, donde narra dos encuentros insustanciales desde 99 encuadres.
Una página de '99 ejercicios de estilo'.
Se podría deducir que una obra creada a partir de la extenuante repetición de la misma historia debe ser fruto de una mente acariciada por la neurosis. Pero Madden, por más que le interese lo experimental (tiene un cómic de 32 páginas en palíndromos, se puede leer indistintamente en ambos sentidos) antes que las narraciones lineales, desprende esa calma propia de quienes parecen tenerlo todo bajo control incluido su propio caos. Después de 99 versiones de la misma historia, seguía cuerdo.
—Cuando terminé odiaba mi dibujo. Me preguntaba por qué había decidido poner una escalera de caracol o un encuadre determinado. Pero nunca me cansé del proyecto ni del desafío.
Para salir airoso Madden usó un truco: “A toda costa intenté evitar el vértigo de la página en blanco, trabajaba varias a la vez, alguna se me resistió y la dejé como la de las instrucciones de avión”.
Otra de las páginas de '99 ejercicios de estilo'.
¿Tienen curiosidad por los enfoques? Pues hay puntos de vista clásicos (monólogo, subjetivo, flashback…), peliculeros (Solo ante el peligro, policiaco, superhéroes…), juguetones (minimalista, maximalista, el crítico, pareja feliz, pareja infeliz, sin nevera, sin Matt…) e impensables (digital, mapa o gráfico).
Del enfoque Actor's studio incluso da dos variaciones. La segunda es un prodigio del subrayado expresivo. “El lenguaje del cómic tiene una gran sutileza que muchos autores no utilizan y recurren a la sobreactuación, y al expresionismo desbordado”.
El dibujante rehúye el trazo exagerado tan apreciado por muchos colegas —incluidos varios consagrados—, que a veces es una herencia infantil, un cordón umbilical que conecta al ilustrador con el niño que devoró superhéroes y dibujos de Disney. Madden no hizo ni lo uno ni lo otro. Llegó al cómic, al cine y a la literatura, todo de un trago, a partir de los 18 años. Él mismo reconoce que es una de las causas que explican su inclinación hacia lo experimental. “Me fascina el proceso de luchar con una serie de reglas. Por eso me gustan las construcciones livianas. Tengo apuntes para algunas historias más clásicas, y si tuviera más tiempo haría más cosas, pero ya hay mucha gente que hace eso y lo hace bien. Sin embargo, no hay tanta gente jugando con las historias”, compara.
Desde el verano pasado, Matt Madden y Jessica Abel, su pareja y premiada dibujante, que coordinan anualmente la antología The best American comics —seleccionados por un autor al que ellos invitan: la de 2012 correspondió a Françoise Mouly, responsable de arte de The New Yorker y pareja de Art Spiegelman— han abandonado Estados Unidos para instalarse con sus dos hijos en Angulema, esa meca a la que acaban peregrinando numerosos autores de cómic desde diferentes rincones del mundo. El género está en alza — “aún se le considera algo menos que la literatura, pero ha logrado un punto de aceptación en la cultura general”, reflexiona el historietista—, aunque sin echar las campanas al vuelo. Ni hay que mitificar la industria en Francia ni agrandar la de EE UU.

domingo, 17 de junio de 2012

Los informáticos no entienden de paro

Ser ingeniero informático o de telecomunicaciones hoy día es sinónimo de empleo. Es una de las profesiones con menor tasa de paro, solo un 7,6% frente al 24% medio español. Las ofertas de trabajo a la caza de estos perfiles suponen ya el 13% del total, según Adecco. Sin embargo, pese a las buenas perspectivas, cada año se matriculan menos estudiantes de ingeniería en las universidades españolas y a las empresas les cuesta una eternidad encontrarlos (si lo consiguen). Es la particular contradicción de las ingenierías: viven a la vez un sueño y una auténtica pesadilla laboral. Es difícil dar con una compañía que no busque incorporar un ingeniero a sus filas. Desde pequeñas empresas de Internet con cinco empleados hasta grandes firmas y consultoras. Indra, por ejemplo, anuncia más de 50 vacantes en Infojobs; la multinacional de videojuegos Gameloft busca varios programadores; Tuenti ha optado directamente por convocar concursos de programación para pescar talento. En la primera competición, el año pasado, ofreció un puesto al 80% de los finalistas. Este año se presentaron 3.000 aspirantes entre los que seleccionó a 15 supervivientes y a un ganador. “En cuanto pides unos años de experiencia, conocimiento de desarrollo en la web o el móvil e inglés, es casi imposible, te tienes que ir fuera”, dice Sebastián Muriel, vicepresidente de desarrollo corporativo de Tuenti. La red social organizó recientemente un encuentro entre los responsables de las principales escuelas técnicas de universidades españolas para analizar por qué España no genera suficientes ingenieros, ni en número ni en cualificación. Las matrículas en los centros de ingeniería informática y telecomunicaciones (técnica y superior) han caído un 40% desde 2003 y se prevé que continúen a la baja hasta 2014, según un informe del portal Ticjob. Y las causas no apuntan solo a la demografía, al envejecimiento de la población; señalan sobre todo a un sistema educativo que parece anquilosado, incapaz de moverse a la velocidad que le exige el mercado. La universidad no produce los perfiles que necesitan las firmas de tecnología “Existe un problema grave y es que la universidad sigue demasiado centrada en la investigación. Algo falla cuando la prioridad de un profesor es publicar un estudio académico en lugar de entrar en contacto con empresas”, explica Pedro de las Heras, coordinador de grado en la Escuela de Ingeniería de Telecomunicaciones de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Según Guillermo Cisneros, director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), faltan tres ingredientes clave: renovar los planes de estudio, potenciar las competencias transversales (gestión de equipos, conocimientos en otras áreas…) y, sobre todo, enseñar y animar a emprender. En muchos centros técnicos de EE UU, del MIT al Georgia Institute of Technology, renuevan las asignaturas cada seis meses, lanzan nuevos cursos cada año, fomentan la creatividad y colaboran con las empresas. Es un ambiente vivo, en constante cambio. En Reino Unido se plantean incluso reemplazar las viejas asignaturas de ofimática en la escuela por cursos de programación. Muchos ingenieros en España reconocen la necesidad de importar parte de esta mentalidad. “Tuve que estudiar tecnologías de hace 10 años, eso en informática es un mundo. La universidad debería producir estudiantes proactivos y curiosos, pero hace todo lo contrario, mata la creatividad”, dice Javier Escribano, teleco de 25 años y máster por el Illinois Institute of Technology de Chicago. Escribano ha optado por montar su propia empresa, TouristEye, una guía de viajes para móviles. La situación ha cambiado en los tres últimos años, muy poco a poco. Nuevas iniciativas como el Centro Universitario de Tecnología y Arte Digital (U-Tad), concursos de creación de aplicaciones para móviles organizados por la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Zaragoza, o la participación de empresas en los proyectos finales de carrera de la Escuela de Ingeniería Informática de la Universidad de Oviedo han sido muy bien recibidos